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FACTOR INTERNACIONAL

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INTRODUCCIÓN

Se entiende por Factor Internacional una dimensión clave en el análisis de la gobernabilidad contemporánea, especialmente en países con alta exposición a dinámicas geopolíticas, financieras o de legitimidad externa. Esta variable busca capturar el grado de apoyo, presión o influencia que actores internacionales ejercen sobre un gobierno, ya sea para estabilizarlo, condicionarlo o debilitarlo.

 

Para ello, se miden ocho subcomponentes:

 

  1. Organismos Internacionales (ej. ONU, OEA, BID): grado de reconocimiento o respaldo institucional.

  2. Organismos Financiadores (FMI, BM, CAF): disponibilidad y condiciones de financiamiento externo.

  3. Estados Unidos: influencia geopolítica, diplomática y económica directa.

  4. Países Limítrofes: relaciones bilaterales, cooperación fronteriza y clima diplomático.

  5. Organismos de Integración Regional (Mercosur, CELAC, Alianza del Pacífico): inclusión, liderazgo o aislamiento regional.

  6. Otros Países: alianzas bilaterales clave (China, Rusia, UE, etc.).

  7. Geopolítica y Nuevo Orden: alineamiento o fricción con bloques globales en reconfiguración.

  8. Opinión Pública Internacional: imagen del país y percepción de su gobierno en medios y sociedades externas.

IMPORTANCIA PARA EMPRESAS ITALIANAS

  • Los niveles de respaldo o presión de actores internacionales —como organismos financieros o gobiernos influyentes— pueden reforzar o debilitar la estabilidad de un país. En contextos donde estas empresas tienen inversiones críticas (como Brasil, Argentina, Colombia, Chile o México), este respaldo puede marcar la diferencia entre un gobierno sostenible y uno en crisis.

  • Países con baja calificación en organismos financiadores o alta desconfianza internacional suelen enfrentar mayores riesgos de default, restricciones fiscales o devaluaciones. Esto impacta directamente en contratos, precios regulados, subsidios y en la capacidad de pago de contraparte estatal o subnacional.

  • Un país aislado o bajo observación internacional enfrenta más volatilidad en sus reglas de juego, tanto por presiones internas como por sanciones externas. Empresas internacionales, como actores globales con estándares ESG, no pueden operar con normalidad si el país está en contradicción con esos estándares o en conflictos geopolíticos abiertos.

  • La pertenencia a bloques regionales o alianzas globales (como el Acuerdo de París o las estrategias de transición energética del BID, FMI, UE) condiciona las oportunidades y exigencias para el desarrollo de energías renovables, infraestructura eléctrica y marcos regulatorios verdes.

  • El deterioro en las relaciones internacionales (por ejemplo, sanciones de EE.UU., fricciones con vecinos o pérdida de credibilidad ante el FMI) puede acelerar crisis que afecten la gobernabilidad interna. Este análisis permite a anticipar shocks indirectos (cortes de subsidios, inestabilidad cambiaria, cambios regulatorios apresurados) antes de que afecten sus activos.

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MAPA DE CALOR

Este mapa de calor permite visualizar claramente fortalezas y debilidades en las relaciones internacionales de cada gobierno, así como identificar patrones comparativos regionales en ocho dimensiones clave como: vínculos con organismos multilaterales, potencias globales, países limítrofes, y percepción internacional.

ARGENTINA

ORGANISMOS INTERNACIONALES

El gobierno sostiene un vínculo más friccional que cooperativo con la gobernanza multilateral: prioriza soberanía decisional y “batalla cultural” sobre alineamientos de agenda (salud, DD.HH., clima), y toma decisiones que aumentan costos reputacionales y tensiones operativas con el sistema ONU. En el período, el retiro de la OMS se vuelve un hito de señalización política que refuerza distancia con marcos globales (de 2.69 en abril a 2.40 en diciembre).

ORGANISMOS DE INTEGRACIÓN REGIONAL

Se sostiene una postura de baja inversión política en integración: discurso escéptico y señales de disposición a reconfigurar compromisos (Mercosur) si obstaculizan acuerdos “occidentales” o bilaterales. Esto amplifica el aislamiento relativo en la arquitectura regional y limita el uso de estos foros como amortiguadores de crisis. (de 1.55 en abril a 1.40 en diciembre).

ORGANISMOS FINANCIADORES

Entre abril y diciembre se consolida el frente financiador como principal ancla externa: el programa con el FMI y los desembolsos asociados, sumados a apoyos complementarios de bancos multilaterales, fortalecen reservas y sostienen la estabilización macro de Milei, aun cuando persisten dudas sobre sostenibilidad social y política del ajuste. La relajación del cepo y el reordenamiento cambiario funcionan como “señales de cumplimiento” para acreedores y mercados (de 3.94 en abril a 4.20 en diciembre).

OTROS PAÍSES

Aumenta el pragmatismo: pese al sesgo ideológico, el gobierno administra dependencias económicas con China (swap/financiamiento comercial) para sostener reservas y operación externa, mientras preserva afinidades políticas con aliados como Israel y vínculos selectivos con Europa. El patrón es “ideología en el discurso, transacción en la caja” (de 3.16 en abril a 3.30 en diciembre).

ESTADOS UNIDOS

Sigue siendo el vínculo más sólido del gobierno. La relación con Washington se mantiene como pilar político-diplomático: alineamiento ideológico, importante respaldo a la estrategia económica y coordinación en foros financieros, con visitas y gestos de apoyo que refuerzan la cobertura internacional del gobierno. El resultado neto es mayor “tracción” externa, aunque también mayor lectura de dependencia política del eje EEUU (de 4.60 en abril a 4.70 en diciembre).

GEOPOLÍTICA – NUEVO ORDEN MUNDIAL

Argentina se mueve hacia un alineamiento más nítido con el bloque occidental, pero con gestión ambivalente por restricciones materiales: necesidad financiera y comercial obliga a coexistencia con instrumentos chinos (swap) en paralelo al acercamiento a EE.UU. y acreedores multilaterales. El resultado es mayor inserción “por un eje” y mayor vulnerabilidad si ese eje se tensiona. (de 3.60 en abril a 3.75 en diciembre).

PAÍSES LIMÍTROFES

La relación con vecinos permanece funcional pero fría, con episodios de tensión discursiva e irritación diplomática que degradan el clima político regional sin romper la cooperación mínima (comercio, fronteras, logística). En términos de gobernabilidad, esto reduce márgenes de coordinación política preventiva y deja la relación expuesta a escaladas por declaraciones y ciclos electorales (de 2.30 en abril a 2.15 en diciembre).

OPINIÓN PÚBLICA INTERNACIONAL

La visibilidad internacional de Milei se mantiene alta y, hacia el cierre de 2025, se combina una narrativa de “reformismo radical” con evaluación dividida: mejora la lectura pro-mercado en ciertos circuitos, pero se sostiene la percepción de polarización y costo social del ajuste en otros. En balance, la exposición crece y con ella la volatilidad reputacional (de 4.11 en abril a 4.20 en diciembre).

BRASIL

ORGANISMOS INTERNACIONALES

Brasil sostuvo una estrategia de revalidación multilateral con Lula, combinando liderazgo climático y presencia activa en foros globales. La preparación de la COP30 en Belém elevó el perfil internacional del país (aunque con tensiones logísticas y negociaciones con el sistema ONU), reforzando su centralidad en la agenda ambiental y de cooperación (de 4.38 en abril a 4.45 en diciembre).

ORGANISMOS DE INTEGRACIÓN REGIONAL

Lula mantuvo impulso integracionista (MERCOSUR/CELAC y agendas de convergencia económica), buscando amortiguar la fragmentación sudamericana mediante pragmatismo comercial e infraestructura. Persisten obstáculos estructurales (asimetrías, tensiones políticas internas de socios), pero la direccionalidad integradora se afirmó durante el período (de 4.00 en abril a 4.05 en diciembre).

ORGANISMOS FINANCIADORES

La relación con FMI/BM/BID se mantuvo estable y pragmática, sin dependencia crítica de rescates, preservando acceso a financiamiento y margen de maniobra. En el período no se observan shocks de condicionalidad externa que alteren sustantivamente el patrón de abril: el componente se sostiene por continuidad macro y reputación de país “financiable” (mantiene 3.55).

OTROS PAÍSES

Se reforzó la diversificación estratégica, con China como socio crítico y activismo del eje Sur Global. La participación de Lula en espacios con China y América Latina y la agenda de articulación económica consolidaron una política exterior de ampliación de opciones, elevando densidad de vínculos más allá de EE.UU (de 4.10 en abril a 4.20 en diciembre).

ESTADOS UNIDOS

Entre abril y diciembre se acentuó la fricción: el vínculo siguió funcional en temas puntuales, pero se vio condicionado por decisiones de Washington que afectaron el clima bilateral (presión comercial y episodios de sanciones asociadas a la disputa por gobernanza institucional/derechos). Aunque algunas medidas se revisaron hacia fin de año, el cierre de 2025 deja una relación más volátil y politizada que en abril, limitando una cooperación profunda (de 2.45 en abril a 2.30 en diciembre).

GEOPOLÍTICA – NUEVO ORDEN MUNDIAL

Brasil cerró 2025 con mayor gravitación como actor “bisagra” en un orden más competitivo: sostuvo autonomía estratégica, promovió multipolaridad y protagonizó espacios como BRICS. El efecto neto es un aumento moderado de incidencia, aunque con costos potenciales en fricción con Washington (de 3.90 en abril a 4.00 en diciembre).

PAÍSES LIMÍTROFES

Brasil consolidó un rol estabilizador con vecinos y sostuvo canales regionales aun con diferencias ideológicas (en especial con Argentina), priorizando gestión de fronteras, comercio y coordinación política. El período muestra continuidad diplomática y capacidad de contención de crisis, sin rupturas relevantes (de 3.55 en abril a 3.60 en diciembre).

OPINIÓN PÚBLICA INTERNACIONAL

La imagen externa de Lula se mantuvo favorable en círculos multilaterales y europeos, apoyada por el liderazgo climático y su perfil de “estadista” del Sur Global. Sin embargo, el desempeño se vuelve mixto por críticas vinculadas a tensiones geopolíticas y por la exposición pública de problemas logísticos/políticos asociados a la COP30, sin revertir la tendencia positiva general (de 3.60 en abril a 3.70 en diciembre).

CHILE

ORGANISMOS INTERNACIONALES

Entre abril y diciembre de 2025, Chile sostuvo un perfil multilateral consistente y pragmático, con foco en clima, democracia y reglas internacionales, evitando “sobreexposición” pero manteniendo presencia activa. La coordinación con Brasil refuerza ese patrón: compromiso explícito con multilateralismo, cooperación en foros y alineamientos temáticos (p. ej., océanos/BBNJ), lo que sostiene reconocimiento institucional. El posicionamiento internacional de Boric se mantuvo normativo (DD.HH./derecho internacional) y, aunque no siempre rentable en política interna, preserva reputación en espacios multilaterales (de 3.15 en abril a 3.30 en diciembre).

ORGANISMOS DE INTEGRACIÓN REGIONAL

Chile mantuvo una inserción regional participativa y pragmática, apoyando espacios como CELAC y articulaciones entre bloques (Mercosur–Alianza del Pacífico) sin asumir liderazgo hegemónico. La señal relevante del período es la búsqueda de resultados concretos (infraestructura, cadenas de valor, coordinación), más que narrativa ideológica. El desempeño es bueno, pero acotado por la fragmentación regional y la ausencia de “gran iniciativa” chilena propia (de 3.70 en abril a 3.65 en diciembre).

ORGANISMOS FINANCIADORES

Chile cerró 2025 con acceso estable a financiamiento y respaldo técnico, sin depender de “líneas de rescate” típicas de crisis. La continuidad de instrumentos de prevención/credibilidad externa (p. ej., revisiones de líneas de respaldo del FMI) y el flujo de programas con multilaterales para políticas públicas (p. ej., protección social) refuerzan la evaluación de solidez financiera internacional. La señal dominante del período es estabilidad de acceso y condiciones, más que expansión extraordinaria del financiamiento (de 3.62 en abril a 3.70 en diciembre).

OTROS PAÍSES

Aquí se observa el tramo más favorable: Chile profundizó la agenda Asia-Pacífico (APEC) y la diplomacia económica con socios como Corea, reforzando comercio e inversiones. Además, la agenda de minerales críticos/litio y su entramado con socios externos (incluyendo actores chinos) siguió siendo un eje material de política exterior económica, aumentando densidad de relaciones y negociaciones. Resultado: diversificación y tracción económica externa ligeramente superiores al de abril (de 3.64 en abril a 3.75 en diciembre).

ESTADOS UNIDOS

La relación con EE.UU. se mantuvo funcional pero no prioritaria, con cooperación técnica puntual, pero atravesada por fricciones del ciclo comercial/proteccionista y su impacto en exportaciones (incluyendo señales sobre cobre y otros bienes). En el tramo abril–diciembre, el “ruido” comercial elevó incertidumbre y reforzó en Chile el debate sobre diversificación y reducción de exposición, sin romper canales diplomáticos ni económicos. Resultado: vínculo operativo, pero con riesgo político-comercial mayor que en abril (de 2.15 en abril a 2.05 en diciembre).

GEOPOLÍTICA – NUEVO ORDEN MUNDIAL

Chile sostuvo una posición equilibrada: defensa del derecho internacional, foco climático y manejo cuidadoso de la polarización global. La relación político-estratégica con Brasil empuja a mayor coordinación regional en un mundo multipolar, mientras que el activismo discursivo en temas sensibles (p. ej., Gaza/Israel en espacios internacionales) elevó visibilidad geopolítica sin traducirse necesariamente en poder duro. El indicador sube levemente por mayor densidad de posicionamiento, manteniendo prudencia estructural (de 3.10 en abril a 3.20 en diciembre).

PAÍSES LIMÍTROFES

El balance fue mixto. Por un lado, Chile consolidó una relación muy cooperativa con Brasil (agenda bilateral, coordinación regional, comercio e integración), lo que tira el indicador hacia arriba. Por otro, persistieron fricciones con vecinos por migración y episodios de control fronterizo, y se observaron tensiones puntuales con Perú hacia fines de 2025 que afectan el “clima” regional inmediato. El cierre del año sugiere estabilidad sin crisis mayor, pero con alertas fronterizas que impiden una mejora neta (de 3.20 en abril a 3.15 en diciembre).

OPINIÓN PÚBLICA INTERNACIONAL

Boric conserva respeto en círculos diplomáticos/progresistas por su perfil generacional y su énfasis normativo, pero hacia el cierre de 2025 la imagen externa se ve más “normalizada”: menos figura-ícono y más presidente enfrentando costos internos y tensiones de gobernabilidad. La visibilidad internacional se sostuvo por agenda climática/Asia-Pacífico, pero sin un salto reputacional comparable al inicio del ciclo. Por eso la calificación se ajusta ligeramente a la baja (de 2.90 en abril a 2.85 en diciembre).

COLOMBIA

ORGANISMOS INTERNACIONALES

Colombia sostuvo un vínculo activo con ONU/OEA en agendas de paz, DDHH y clima, con un perfil político más visible que técnico. La elección de Laura Gil como secretaria general adjunta de la OEA reforzó presencia e interlocución regional del gobierno Petro, aunque sin traducirse automáticamente en mayor “margen operativo” interno (de 2.80 en abril a 3.00 en diciembre).

ORGANISMOS DE INTEGRACIÓN REGIONAL

Petro sostuvo un activismo integracionista (CELAC/UNASUR en discurso), convergiendo parcialmente con Lula y Boric en retórica de autonomía regional. Sin embargo, la polarización ideológica regional y la falta de resultados tangibles (comercio/infraestructura/seguridad fronteriza) limitaron el “retorno” efectivo de esa apuesta (de 4.03 en abril a 3.95 en diciembre).

ORGANISMOS FINANCIADORES

El frente más sensible del período. La suspensión/pausa de la Línea de Crédito Flexible por parte del FMI degradó la percepción de confiabilidad macro y aumentó el costo reputacional, además de amplificar la tensión política del Ejecutivo con el Fondo incluido el lenguaje confrontativo del presidente (de 2.68 en abril a 2.30 en diciembre).

OTROS PAÍSES

Mejoró el vector extra-occidental por profundización del relacionamiento con China (y agenda Sur Global), que amplió opciones diplomáticas y narrativas de “diversificación”. A la vez, el beneficio fue más político que material en el corto plazo y vino acompañado de señales mixtas hacia Europa por temas migratorios y percepción de riesgo (de 3.99 en abril a 4.10 en diciembre).

ESTADOS UNIDOS

Se mantuvieron canales funcionales (seguridad, migración y drogas), pero el clima político siguió enfriándose. La decisión de avanzar hacia entendimientos estratégicos con China —incluida la adhesión a la Franja y la Ruta— consolidó la lectura en Washington de un giro “menos alineado” y elevó fricciones en el plano geopolítico (de 2.03 en abril a 1.80 en diciembre).

GEOPOLÍTICA – NUEVO ORDEN MUNDIAL

El gobierno mantuvo un discurso crítico del orden liberal tradicional y buscó reposicionar a Colombia en coordenadas “multipolares”. La adhesión a iniciativas chinas elevó la consistencia del giro, pero no resolvió el problema central: mayor fricción con Occidente sin garantías equivalentes de respaldo alternativo sostenido (de 1.50 en abril a 1.70 en diciembre).

PAÍSES LIMÍTROFES

El vínculo con Venezuela continuó siendo el eje distintivo (apertura fronteriza y pragmatismo comercial), pero con costos colaterales: tensiones por flujos migratorios y por presencia de actores ilegales transfronterizos que complican la confianza con Ecuador y Perú. El balance neto se mantuvo frágil y más reactivo que cooperativo (de 2.30 en abril a 2.20 en diciembre).

OPINIÓN PÚBLICA INTERNACIONAL

La imagen externa cerró el período más desgastado: persistieron lecturas sobre alta conflictividad política, choques institucionales y ruido macro, amplificados por señales concretas de “riesgo país reputacional” como el endurecimiento de visados por parte del Reino Unido para ciudadanos colombianos, impacto simbólico y mediático (de 2.80 en abril a 2.50 en diciembre).

MÉXICO

ORGANISMOS INTERNACIONALES

Entre abril y diciembre, México sostuvo un perfil multilateral activo, pero con un “ruido estructural” persistente por el frente de derechos humanos. El episodio más relevante fue la escalada con el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) y la activación/uso del procedimiento del art. 34, con rechazo público del gobierno a la caracterización de desapariciones “generalizadas o sistemáticas”, lo que tensiona la relación con mecanismos de la ONU y alimenta escrutinio internacional (de 3.30 en abril a 3.20 en diciembre).

ORGANISMOS DE INTEGRACIÓN REGIONAL

México siguió participando en mecanismos regionales, pero sin liderazgo consistente ni una agenda integracionista fuerte; la integración opera más como instrumento diplomático que como plataforma estratégica para amortiguar shocks (comercio, migración, seguridad). En un entorno de presiones de EE.UU., la región funciona más como “espacio de coordinación” que como bloque de poder efectivo (de 3.60 en abril a 3.55 en diciembre).

ORGANISMOS FINANCIADORES

Se mantuvo una relación funcional y pragmática con FMI/BM/BID: canales abiertos, sin crisis de financiamiento, pero con señales mixtas sobre desempeño 2025 y margen fiscal. El punto emblemático fue la controversia política por las proyecciones del FMI (Sheinbaum las desestimó públicamente), lo que no rompe la relación técnica, pero agrega fricción narrativa (de 3.60 en abril a 3.65 en diciembre).

OTROS PAÍSES

Se profundizó la diversificación con Europa/Asia, pero con el límite estructural del anclaje a Norteamérica. El giro arancelario contra importaciones chinas sugiere una relación más condicionada con China (por presiones industriales y por señalamiento geopolítico), reduciendo autonomía para una estrategia “multi-anclaje” sin costos (de 3.84 en abril a 3.70 en diciembre).

ESTADOS UNIDOS

La relación con EE.UU. se volvió más determinante y sensible por la agenda comercial y arancelaria: amenazas/medidas de Washington elevaron presión negociadora y exposición macro (México llegó a advertir represalias). Hacia el cierre del año, la decisión mexicana de elevar aranceles a productos chinos se leyó también como un movimiento para administrar la relación con EE.UU. y el marco T-MEC en un contexto proteccionista (de 3.57 en abril a 3.90 en diciembre).

GEOPOLÍTICA – NUEVO ORDEN MUNDIAL

El año consolidó una ambivalencia operativa: México evita definiciones duras en conflictos globales, pero la lógica T-MEC + proteccionismo estadounidense empuja a un alineamiento práctico mayor. El resultado es más exposición a fricciones de reordenamiento global (EE.UU.–China) y menos margen para equidistancias sin penalidades económicas (de 3.80 en abril a 3.90 en diciembre).

PAÍSES LIMÍTROFES

Se sostuvo cooperación con Centroamérica (migración/frontera sur), pero el período mostró episodios de fricción diplomática que deterioran el “clima vecinal” (por ejemplo, el incidente con Perú tras declaraciones y respuesta formal). Esto no configura ruptura, pero sí un entorno más áspero y con costos políticos recurrentes (de 2.60 en abril a 3.55 en diciembre).

OPINIÓN PÚBLICA INTERNACIONAL

Sheinbaum mantuvo un perfil internacional de moderación y técnica, pero la reputación externa quedó tensionada por dos frentes: (i) derechos humanos (desapariciones y disputa con mecanismos ONU) y (ii) relación económica con EE.UU. bajo lógica arancelaria. El saldo es visibilidad alta con evaluación más mixta: menos “bono” reputacional y más escrutinio (de 4.20 en abril a 4.05 en diciembre).

CONCLUSIONES

Con los datos de diciembre 2025, el “Factor Internacional” muestra una región más polarizada: Brasil (3.73) y México (3.69) encabezan el ranking porque combinan inserción multilateral, diversificación de vínculos y capacidad de navegar el nuevo orden sin quedar atrapados en un alineamiento único. En Brasil, Lula consolida un perfil de potencia “bisagra” (muy alto en Organismos Internacionales 4.45, Integración Regional 4.05, Otros Países 4.20 y Geopolítica 4.00), lo que le da margen de maniobra y densidad diplomática aun con una relación con EEUU menos prioritaria (2.30). México, bajo Sheinbaum, sostiene un anclaje estratégico con EEUU (3.90) sin renunciar a una proyección global y reputacional fuerte (Opinión Pública Internacional 4.05) y un posicionamiento relativamente competitivo en el tablero multipolar (Geopolítica 3.90), lo que explica su desempeño alto y equilibrado. Argentina (3.26) queda en un nivel intermedio con un patrón claro: fortaleza en el eje financiero-occidental y debilidad en el vecindario y la arquitectura regional. El puntaje alto con EEUU (4.70) y Organismos Financiadores (4.20) sugiere capacidad de sostener apoyo y acceso externo, pero la baja inserción en Organismos de Integración Regional (1.40) y el enfriamiento con Países Limítrofes (2.15) mantienen costos políticos y reducen capacidad de influencia regional; en términos prácticos, Argentina proyecta visibilidad y alineamiento, pero menos “anclaje” regional y menos amortiguadores diplomáticos. Chile (3.21) se mantiene relativamente estable y funcional en su red de vínculos (Organismos Financiadores 3.70; Integración Regional 3.65; Otros Países 3.75), pero pierde potencia en los componentes más políticos del poder internacional: relación con EEUU (2.05) y Opinión Pública Internacional (2.85), lo que sugiere buena tecnocracia externa, pero menor peso simbólico y menor capacidad de traccionar agenda propia. Colombia (2.69) vuelve a ser el rezagado: conserva espacios regionales y vínculos con “otros países” (Integración Regional 3.95; Otros Países 4.10), pero sufre un deterioro fuerte en los ejes que más condicionan gobernabilidad externa: Organismos Financiadores (2.30), Estados Unidos (1.80) y especialmente Geopolítica/Nuevo Orden (1.70). El resultado es un “techo” internacional bajo: más margen en redes políticas alternativas, pero menos respaldo en los centros de financiamiento, seguridad y legitimación global que suelen estabilizar a gobiernos en escenarios domésticos frágiles. Tendencias regionales que deja diciembre: Se consolida la brecha entre estrategias de “equilibrio pragmático” (Brasil/México) y estrategias de alineamiento o fricción que recortan márgenes (Argentina/Colombia). La integración regional vuelve como activo táctico (Brasil alto; Colombia alto), pero no compensa por sí sola la pérdida de financiamiento/EEUU cuando esos canales se deterioran. La reputación internacional se vuelve un multiplicador: donde hay buena imagen y coherencia externa (México y, en menor medida, Brasil), crece el espacio de negociación; donde hay conflicto con nodos clave (Colombia) o aislamiento regional (Argentina), el país queda más expuesto a shocks políticos y económicos.

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